miércoles, 15 de julio de 2009

Dibujos hechos a Lapiz,,, Algo realmente Impresionante.


Homenaje al viejo, mordisqueado y sublime Lápiz
"Arrojar un muñón de un lápiz sería un pecado contra la imaginación. Borrar un trazo hecho a lápiz es inmoral y muestra la ausencia del ejercicio de pensar". Las anteriores son algunas opiniones del artista Dioscórides Pérez durante un homenaje hecho al lápiz en la OEI.

En contra de aquellos que profetizan el final del lápiz, el Maestro en Arte Dioscórides Pérez asegura que el lápiz es el único instrumento que produce la alquimia mágica para que la mano se mueva y exprese el pensamiento, lo que no puede conseguir la avalancha de herramientas tecnológicas para dibujar y escribir.
Esa expresión lograda con el lápiz, dice Dioscórides, no sólo tiene la precisión geométrica y formal de un dibujo hecho en el computador, sino que deja la huella de la emoción. Los trazos del hombre hechos con lápiz tienen el sentimiento creativo, necesario para acceder a las dimensiones de la intuición y de la interioridad humanas.
Según el Maestro, el lápiz es como una caña de pescar para atrapar el vuelo de la imaginación. El lápiz, además, abre el ojo en forma perspicaz, muestra la mirada insólita y abre puertas a la construcción de mundos imaginarios y reveladores para un ser humano.
Los dibujos hechos a lápiz, agrega, son talismanes, llaves, accesos, revelaciones de profundos y valiosos sentimientos interiores que en ocasiones logran una empatía con otro ser humano que los contempla. Así, pintor y observador pueden comunicarse a través de ventanas que conducen a sus mundos propios.
Los dibujos a lápiz, para este maestro colombiano, son el semen de la imaginación y de la creatividad, gracias a los cuales se exploran los umbrales del interior del hombre y se aumenta el conocimiento íntimo, necesario para vivir en armonía, comprenderse y trascender.
Desde niños los seres humanos tenemos la posibilidad de atrapar los pensamientos y las emociones con el lápiz. Nuestros primeros trazos son el inicio del camino hacia el conocimiento, pero no un mero conocimiento académico del mundo, sino un conocimiento espiritual, sentimental y complejo, que hace que los seres humanos nos atrevamos a decir que tenemos alma.
El lápiz también es la puerta de la lengua en su más alto grado de expresión. Por medio de nuestras primeras letras comenzamos la construcción del mundo de las ideas, que a la postre, si perseveramos, nos llevará a altos grados de complejidad en la expresión y al descubrimiento de las más audaces aventuras del ser humano para comprenderse a sí mismo, a los otros y al universo en el que vive.
El lápiz enseña
En la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, donde Dioscórides es Maestro, el artista intenta propiciar la reflexión sobre el manejo creativo del arte, con debates al hecho de borrar los trazos. Para el Maestro, el acto de borrar posee una carga moral, por lo menos extraña. Aprendemos a hacer cosas y luego a borrarlas, a no aceptarlas, a vivir en el eterno ensayo de la prueba y el error.
Esta facilidad para borrar nos enseña a no ser rigurosos en el pensar, porque si lo hiciéramos con detenimiento antes de rayar, el borrador sería innecesario ya que si la mente tiene claro qué va a trazar, el dibujo surge fácil, firme y fiel al pensamiento.
Borrar es como desalojar el espíritu. Cuando un dibujo no se borra, ofrece la posibilidad de estudiar todo el recorrido, no sólo del trazo, sino del pensamiento complejo, emotivo y espiritual, para llegar a un resultado.
En China, donde Dioscórides vivió varios años, no se borra. Allí se usa el papel de arroz con la tinta china, materiales hechos uno para el otro, pero que no admiten la acción de borrar. Es así como desde niños los chinos aprenden a ser muy decididos al dibujar y escribir. Conocen perfectamente para dónde van cuando se enfrentan a una hoja en blanco.
Borrar, además, es propiciar diversas maneras del olvido, es desdibujar un mapa del pensamiento y de la historia de búsqueda, tan fundamental para el ser humano. En resumen, borrar es inmoral y peligroso para evitar el pensamiento, según se deduce de las palabras de este artista.
Halar los arquetipos
Para Dioscórides, dibujar es halar los arquetipos y, más que eso, halar las memorias arquetípicas a través de curiosos caminos para atrapar lo esencial y luchar contra el olvido. Como arte y capricho, dibujar es una opción para ver el mundo a través de huellas de grafito cargadas de emociones, de experiencias trascendentales, de los más vivos sentimientos y también de manifestaciones del lado más oscuro del ser humano. Quizá por ello, Dioscórides es profesor de Taíchi, luego de ser discípulo del Maestro Wang en la Escuela de Artes Marciales de la Ciudad Prohibida. Esta disciplina fundamental de la cultura china, antes que un arte marcial de tipo exterior que prepara el cuerpo, es una preparación del cuerpo y el espíritu para emprender una batalla consigo mismo. De ahí la acertada traducción de Taíchi: "Boxeo con la sombra", es decir, lucha contra esa parte oscura que no nos deja avanzar.
Enemigos del lápiz
Al reflexionar sobre el lápiz, Dioscórides sostiene que su principal enemigo es el sacapuntas, "maldito aparato que no conoce la ternura y es capaz de destrozarle el alma".Otro enemigo es el olvido, pero no sólo el olvido de las experiencias esenciales que podemos atrapar con el lápiz, sino el olvido de los lápices que fácilmente se nos pierden. Al respecto asegura: "Los lápices a veces se pierden, pero no hay que preocuparse por eso. A ellos les gusta esconderse debajo del papel, visitar las patas de la mesa o de las sillas y, al final, siempre aparecen entre las páginas de un libro, o seguramente detrás de la oreja del que los busca".
Dioscórides finaliza su opinión sobre el lápiz, la cual se ampliará bajo el título "Instrucciones para sacarle punta a un lápiz" en desarrollo de una exposición en honor al lápiz que la Organización de Estados Iberoamericanos llevó a cabo en su sala de Exposiciones en Bogotá, diciendo que "para los artistas de occidente, los lápices son sagrados y por eso muchos de ellos guardan los muñones, pues arrojarlos sería un pecado contra la imaginación".
Historia del Lápiz
El lápiz corriente, de 18 centímetros de largo, puede trazar 55 kilómetros de largo, escribir no menos de 45.000 palabras y sobrevivir a 17 sacadas de punta. La siguiente es su epopeya. De acuerdo con la "Breve Historia del Lápiz", escrita por el Maestro en Artes Federmán Contreras, un manuscrito de Theophilus, de la Grecia Antigua, fue hecho al parecer a lápiz, aunque los antiguos escribieron mucho antes con diversos materiales. Según este artista colombiano, además de esta lejana referencia, la primera noticia haciendo alusión al lápiz como tal ocurrió en un tratado sobre los fósiles de Conrad Gesner, en Zurich, Suiza, durante el año de 1565. Este investigador describió un objeto formado por madera y una mina.
Una tarde del año 1564, agrega el Maestro de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, una tempestad extraordinariamente fuerte derribó un enorme árbol cerca del poblado de Borrowdale, en Cumberland, Inglaterra.
Debajo del sitio donde habían estado sus raíces apareció una masa de cierta sustancia negra de aspecto mineral, desconocida hasta entonces: era una veta de plombagina, o "plomo negro". Fue el grafito más puro encontrado en ese país y posiblemente en el mundo entero. Los pastores de los alrededores comenzaron a usar pedazos de este material para marcar sus ovejas. Sin embargo, otros habitantes de la zona con más sentido de los negocios comenzaron a partirlo en forma de varitas, que luego vendían en Londres bajo el nombre de "piedras de marcar". Estas varitas tenían dos notables deficiencias: se rompían fácilmente y manchaban las manos y todo lo que tocaban. Algún genio desconocido resolvió el problema de la suciedad enredando un cordel alrededor y a lo largo de la vara de grafito, para ir quitándolo a medida que se gastaba.
En 1760, el químico (en sus ratos libres) Kaspar Faber, artesano de Baviera, mezcló grafito con polvo de azufre, antimonio y resinas, hasta que dio con una masa espesa y viscosa que convertida en varita se conservaba más firme que el grafito puro.
En 1790, el químico e inventor francés Jacques Conté, por orden de Napoleón Bonaparte, se dedicó a hacer lápices ante la escasez que había de ellos a causa de la guerra con Inglaterra. En 1795 Conté produjo por primera vez lápices hechos de grafito, previamente molido con cierto tipo de arcillas, prensando barras y luego horneándolas en recipientes de cerámica. Este método dio paso a la fabricación de los lápices modernos. Conté pudo fabricar lápices de diferente dureza y altísima calidad.
En 1812, el ebanista e inventor William Monroe, de Concord, Massachussetts, Estados Unidos, fabricó una máquina que producía estrechas tablitas semicilíndricas de madera de 16 a 18 centímetros de longitud. A lo largo de cada tablilla, al aparato producía estrías justo en la mitad del grosor del delgado semicilindro moldeado. A continuación, Monroe unía con cola las dos secciones de madera, pegándolas estrechamente en torno al grafito y así fue como nació el lápiz tal y como lo conocemos en la actualidad.
Según el Maestro, el lápiz resultó útil, económico, portátil, versátil y adaptable a la mayor parte de las culturas de la Tierra. Ahora se producen más de 300 tipos de lápices, entre ellos, los utilizados por los cirujanos para trazar sobre la piel del paciente a operar.
Durante el Homenaje de la OEI en Bogotá al lápiz, Federmán Contreras aseguró que éste es tal vez el instrumento intelectual más descuidado y subestimado en la historia de la humanidad. Sobre su amor a esta noble herramienta, Federmán dijo: "desde la primera vez que sostuve un lápiz en las manos, que olí su madera aromatizada y su pintura nueva, que miré su amarillo saltarín, que mordí su pezón de goma y su carnoso cuello de cisne superestirado, sucumbí a su encanto". OEI.
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2 comentarios:

  1. Vicente, muy interesante y educativa entrada.
    Me gusta mucho tu blog.
    Felicidades!!
    Gracias por tus comentarios
    Virginia Palomeque

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  2. Es realmente impresionante lo que puede conseguirse con maña, arte y unos pocos lápices... Qué bonita entrada! Y viendo tu blog con detenimiento, me ha gustado mucho! Por el resto, decir que tienes unos vídeo musicales buenísimos... Desde Eagles hasta Pink Floyd (con ese precioso temazo como es Wish You Were Here) pasando por Clapton y Alan Parson... Todos buenísimos!

    Enhorabuena!
    Continúa con tu blog :)
    Saludos!

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